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¿Sabías que una buena iluminación en la oficina aumenta la productividad?

10 OCTUBRE 2017

En lo que respecta al ambiente laboral, hay muchos factores que se deben considerar a la hora de hacer un análisis sobre la mejora del rendimiento, el cumplimiento de las responsabilidades diarias y el aumento de la eficiencia. Entre ellos se encuentra la iluminación y, por ello, es fundamental analizar si la que se tiene resulta verdaderamente adecuada.

Aunque es un factor muy subestimado, existe un buen número de beneficios que una iluminación adecuada para oficinas ofrece. La luz natural es la más indicada, sin embargo, no siempre es posible disponer de una zona con grandes ventanales orientados hacia el sol. E incluso si se cuenta con ellos, en una jornada lluviosa o en el horario nocturno sería imprescindible utilizar una fuente de luz artificial.

¿Por qué es trascendental la iluminación en el ciclo biológico?

Como especie, los humanos somos diurnos, lo que significa que la visión está diseñada para distinguir colores y movimientos durante el día. Nos adaptamos a un cierto nivel de penumbra, pero no en largos periodos.

Así mismo, el ritmo circadiano, que indica los procesos biológicos por los que pasamos y su duración, se ve trastocado si no se tienen buenos niveles de iluminación en el trabajo, pues entonces el cerebro procesa que se acerca el momento de dormir. Y es evidente que tener sueño o estar cansado impide la concentración y dificulta las labores.

Aparte de eso, la iluminación influye en el estado emocional, razón por la cual sentimos que los ánimos decaen ante la lluvia. Al contrario, en caso de haber suficiente claridad se eleva y mantiene el entusiasmo por realizar las actividades que correspondan.

Iluminación oficinas normativa debe cumplirse

Una luminosidad deficiente obliga a los ojos a esforzarse para percibir los detalles. Esto conlleva un cansancio visual y un agotamiento general que disminuyen la capacidad efectiva del trabajo. Además, forzar continuamente la vista acaba afectándola, provocando la necesidad de usar gafas. Obligar a los empleados a desempeñar su labor en esa atmósfera o hacerlo voluntariamente, cuando la solución es tan sencilla, es un acto inconsciente.

Por este motivo, para evitar consecuencias en la salud a largo plazo, se deben instalar luces apropiadas que cubran las deficiencias en la iluminación. Pero no hay que caer en el otro extremo, cegando a los trabajadores con una potencia excesiva.

Generalmente, en un entorno laboral se tiene que lidiar con la exposición a las pantallas de los ordenadores, lo que de por sí es dañino, pero los inconvenientes aumentan con una luz inadecuada.