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La iluminación sostenible y cómo puede ayudarnos a reducir la factura

14 MARZO 2018

Las palabras sostenible y sustentable son comunes en el idioma español. Sin embargo, utilizadas en el contexto del desarrollo humano han alcanzado un significado diferente. La primera de ellas se refiere a la relación que existe entre el crecimiento global de la población y la búsqueda de la interacción idónea con el ambiente que nos rodea.

Se espera que a lo largo de este siglo la humanidad se multiplique, pero el planeta continuará siendo el mismo. Por lo cual, hay que optimizar el consumo de los recursos naturales e, igualmente, disminuir el daño que toda la gente pueda producir.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha propiciado diversos proyectos y publicado distintos tratados en busca de un planeta sustentable. También ha emitido documentos como “La Carta de la Tierra”, que plantean propuestas tendentes a lograr el equilibrio entre nuestra generación y el entorno. La finalidad de todo esto es que no se vea comprometida la capacidad de supervivencia de las generaciones futuras.

¿Qué significa la expresión “iluminación sostenible”?

La existencia de todos los seres vivos se basa en un ciclo natural regido por el Sol. Al salir el astro rey, estos desarrollan actividades que cambian con el crepúsculo. No obstante, los humanos hemos aumentado artificialmente el tiempo disponible para realizar tareas, con lo que se han logrado elevados grados de productividad. Tanto es así que, para muchas empresas, la jornada de actividad abarca las 24 horas, sin interrumpir la misma ningún día de la semana.

Este cambio ha producido un impacto directo en nuestro entorno, por lo que ahora podemos decidir el estilo de vida prescindiendo del ciclo diario solar. Asimismo, afectamos a otras especies de maneras conocidas y a otras en formas que aún ni sabemos, a causa de la contaminación lumínica y del espectro electromagnético introducido.

En la actualidad se hacen esfuerzos para minimizar ese efecto. Una de las opciones utilizadas es la regulación de las fuentes luminosas:

  • Creando tecnologías de iluminación óptimas
  • Usando bajos niveles de energía recurriendo a métodos variados
  • Controlando la luminosidad
  • Equilibrando la relación en el uso de la luz natural y artificial

Así, hemos pasado de las antiguas a las modernas tecnologías, como por ejemplo el LED. Mientras hay un tipo de tecnología que demanda ingentes cantidades de recursos, contaminando y afectando directamente al ambiente, ahora hay otro que exige poca energía, que podría ser en parte hidráulica, eólica o solar, con un mínimo impacto y de gran alcance.

La iluminación sostenible pretende alcanzar un consumo mínimo de materia prima y una reducción del dinero empleado para pagar las facturas de electricidad y gas. De igual modo, el reciclaje y la reutilización incrementan la vida útil de los materiales.

Cada nueva bombilla que sale al mercado requiere menos energía y logra mejores resultados en espacios grandes o pequeños. Y los dispositivos de control que se crean permiten usar esa luz solo donde y cuando se necesite.